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LA FRUTICULTURA EN EL NORESTE DE LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES
- Propuestas para detener su involución y contribuir a su revalorización y fortalecimiento -

El área frutícola de la Zona Norte de la Provincia de Buenos Aires, constituye una economía regional que se extiende entre San Nicolás y Zarate, debiendo destacarse que actualmente las plantaciones en el primero de los partidos mencionados se han perdido casi en su totalidad, y nuevos polos productivos se han instalado en el partido de Baradero.
San Pedro sigue siendo el partido en el cual se ubica la mayor cantidad de montes y donde las actividades frutícola y de viveros representan un elevadísimo porcentaje del Valor Bruto de la Producción Agropecuaria
A principios de la década del `80 la superficie plantada con frutales en el partido de San Pedro totalizaba 8200 hectáreas, de las cuales 3900 correspondían a cítricos y 4300 a frutales de carozo, según los datos del Censo Frutícola Regional de 1980. Por otra parte se contabilizaban alrededor de 180 viveros, donde la producción de plantas frutales era uno de sus principales rubros.
En el Censo Nacional Agropecuario de 1988 se contabilizaron algo más de 10.000 has plantadas con frutales. Con más de 6000 has de duraznero lo que representa un incrementos del orden cercano al 48% en relación al Censo Frutícola Regional de 1980. En relación a las especies cítricas, el incremento fue cercano al 18 %.
Siguiendo los lineamientos expresados por INTA en su informe ”Estimación de los requerimientos de mano de obra para Duraznos, Cítricas, Viveros y Batata“ de diciembre del año 2000.

Considerando una media de 300 días laborables por año, el sector representaba una fárica dispersa en el partido de San Pedro, que ocupaba 2520 puestos de trabajos diarios directos, a los que se sumaban los puestos indirectos que generaba dicha actividad.
Esta década se vio caracterizada por un fortalecimiento de las entidades intermedias, importantes inversiones en plantaciones, con nuevas variedades acordes a las demandadas por los mercado, modernización de las plantas de empaque, maquinaria rural, plena ocupación de mano de obra, demanda de asesoramiento privado y desarrollo de empresas proveedoras de servicios.
Hacia finales de la década del ´80 y principios del ´90, a raíz de condiciones favorables para la exportación, se incrementó notablemente la superficie implantada con especies cítricas en el partido, manteniéndose relativamente estable la superficie con duraznero.

Haciendo igual comparación que en el análisis de la década anterior, la fruticultura generaba en San Pedro a razón de 4520 puestos de trabajos diarios directos.
En esta situación, se producen entonces distintos fenómenos climáticos extraordinarios que afectaron parte de las plantaciones. A mediados de la década del ´90, con un mercado interno deprimido sumado a la casi imposibilidad de exportar producto de la relación cambiaria y la competencia generada por Sudáfrica con sus productos (cítricos) subsidiados, el productor frutícola del partido prioriza la plantación de duraznero. Incorpora nuevos sistemas de poda y aumenta las densidades de plantación. La decisión se orienta hacia la implantación de cultivares tempranos con el objetivo de establecer una posición en el mercado interno durante los mese de Noviembre/ Diciembre.
A partir de 1996 se inician las exportaciones de duraznos en fresco a Brasil. La venta del producto se realizaba en galpón de empaque, quedando a cargo del comprador los gastos originados de allí en adelante. Las exportaciones, concentradas durante noviembre/diciembre, se incrementaron hasta la devaluación del real a principios de 1999. Cabe mencionar que en ese periodo ya se encontraba totalmente deprimido el mercado interno y se competía con mercadería importada que ingresaba al país sin ningún tipo de arancel.
De acuerdo a datos de la Encuesta Agropecuaria de 1994 y el Censo Frutícola de 2002 en menos de una década desaparecieron más del 50 % de las empresas frutícolas en el partido, habiendo disminuido sensiblemente la superficie plantada. Con referencia a la actividad viveristica, desaparecieron gran cantidad de viveros pequeños y fundamentalmente se cambio el destino de la producción hacia plantas ornamentales y de parques, desapareciendo casi en su totalidad la producción de frutales; la pequeña cantidad producida tiene a la reventa como destino fundamental.

Haciendo igual comparación que en las décadas anteriores la fruticultura solo generaba 2420 puestos de trabajos diarios directos.
La fruticultura es una actividad a largo plazo y por esta característica tiene una lenta respuesta a los requerimientos de la demanda, es así que cuando se suceden diferentes esquemas económicos tan opuestos como los que ha vivido el país en los últimos 20 años (inflaciones, hiperinflaciones, tipos de cambios fijos, devaluaciones, etc.) el sector, por su característica biológica y plurianual, se desvirtúa no pudiendo expresar así su real capacidad productiva y generadora de recursos
La crisis atravesada por los productores frutícolas, acentuada durante la segunda mitad de la década pasada, en relación a la falta de capital de trabajo en las explotaciones, resultó en una disminución de la producción y la calidad final de los productos obtenidos.
El fruticultor no disponía de capital circulante para realizar el mantenimiento de su monte frutal y suspendió momentáneamente labores correspondientes al costo directo de producción. Esta situación impactó directamente sobre la mano de obra directa empleada en el sector; en tareas manuales específicas tales como la poda, raleo y cosecha, entre otras..
La falta de escala productiva, elevados porcentajes de la producción comercializados en el mercado interno, escaso saldo exportable acentuado por la pérdida de competitividad internacional de los productos argentinos y, por último, la dolarización de los insumos agropecuarios, provocaron reducción en el área plantada, expulsión de fruticultores y, por consiguiente, una fuerte disminución de la mano de obra ocupada en el sector como se observa en el cuadro anterior
Esta situación dio lugar a la realización de diferentes gestiones para tratar de revertir un proceso de crisis sin precedentes para la actividad. En 2003, con fondos de la Provincia de Buenos Aires gestionados por el Ministerio de Asuntos Agrarios y Producción, administrados por la Fundación ArgenINTA, se pone en marcha el Plan de Reactivación de la Fruticultura (PRF). Este plan contemplaba la financiación de las variables necesarias para la producción y comercialización de cítricos y frutales de carozo en el norte de la provincia de Buenos Aires con el objetivo de incrementar los volúmenes de exportación. Los destinatarios del plan fueron los pequeños y medianos productores frutícolas.
Para la implementación del PRF se conforma una Comisión Local (CL)* , con sede en la ciudad de San Pedro, encargada de recibir y evaluar las solicitudes de crédito por parte de los productores.
Un componente fundamental del PRF fue incentivar el asociativismo a nivel productivo. Con el objetivo final de incrementar la exportación de estos productos, a través de la conformación de grupos asesorados por un profesional, se promovían acciones conjuntas en la compra de insumos, contratación de maquinaria y comercialización de la producción.
Los requisitos para acceder al plan consistían en: a) la organización en grupos de al menos cinco empresas agropecuarias bajo la modalidad de grupo de hecho, consorcio, grupo de cambio rural, asociación civil sin fines de lucro y/o cooperativa, b) los grupos deberían contar con asesoramiento profesional proveniente del sector público, instituciones no gubernamentales ó técnicos de la actividad privada.
El 40 % de los productores frutícolas accedió al crédito, esto representó el 40 % de la superficie implantada con frutales de carozo y cítricos en el partido.
El fondo total asignado por la provincia fue 2 millones de pesos. Los fondos estaban destinados a la financiación de capital de trabajo y capital fijo ó inversiones.
En líneas generales el PRF fue muy valioso para continuar con la actividad frutícola en la mayoría de los casos e incrementar la producción en otros.

*Los integrantes de la Comisión Local fueron designados por la Sociedad Rural de San Pedro, Intendencia, Consejo Deliberante, INTA EEA San Pedro, Cámara de Productores y Empacadores, Sindicatos UATRE y SEDA, Asociación de Ingenieros Agrónomos de la Costa Norte Bonaerense y el Centro de Comercio

De acuerdo a información surgida del relevamiento aéreo efectuado durante la primavera de 2006 existen en los partidos de Baradero y San Pedro (reúnen el 90% de la superficie ocupada por la actividad en la región) 7200 ha plantadas con frutales. De este total 3150 ha corresponden a duraznero, 3550 ha a cítricos y 441 ha de arándano; cabe mencionar que esta última especie frutal instalada en nuestra zona esta caracterizada plantaciones de pequeñas superficie con un alto requerimiento de mano de obra en periodos muy cortos (cosecha). Los viveros han incrementado su actividad ocupando en la actualidad 1500 has y de estas 360 ha se dedican a la producción frutal teniendo como objetivo fundamental la reventa. Ya que la plantación de nuevos montes frutales en la zona es casi nula, solo pocas empresas están renovando los cultivares, que en algunos casos no tienen una completa adaptación a las exigencias actuales del mercado, pero casi ninguna incrementa su área plantada.
Siguiendo con el mismo esquema comparativo para las plantaciones de cítricos y frutales de carozo se observa:

Actualmente, Cítricos y Durazneros generan 1550 puestos de trabajos diarios directos.
De los datos expuestos se desprende la necesidad de tomar medidas que contribuyan a la continuidad de las actividades frutícolas las cuales, producto de las condiciones climáticas extraordinarias del año en curso, ven cuestionada la posibilidad de elaborar adecuadamente la producción siguiente.
Es indudable que a pesar de la notable disminución ocurrida en el área plantada, la fruticultura continúa siendo la principal actividad regional generadora de mano de obra, razón por la cual es necesario efectuar acciones que alienten al sector, que detengan la eliminación de montes frutales en el corto plazo, y estimulen la expansión en el mediano plazo.
En este sentido el Plan de Reactivación Frutícola (PRF) demostró la efectividad de la intervención del Estado en apoyo de la actividad frutícola regional. El aporte recibido fue volcado en los montes frutales y significó una mejora cualitativa que trajo aparejada mayores rendimientos y calidad de la producción, que permitió el cumplimiento de las metas propuestas ya que en tres años se triplicaron las exportaciones de cítricos y de durazno.
Cabe mencionar que la situación actual es muy semejante a la que existía con anterioridad a la ejecución del PRF, con la diferencia que los montes frutales se encuentran, comparativamente, en mejores condiciones que en aquella oportunidad.
Sin embargo, existen situaciones que históricamente han caracterizado a la actividad; los precios con que los productos son comercializados en el mercado interno se ajustan a las políticas gubernamentales relacionadas a los valores de la canasta familiar (alimentos baratos subsidiados por el productor), aspecto que, si se considera una necesidad en el mercado interno, no debería concretarse a costa de la rentabilidad del fruticultor.
Por todo lo expuesto, el no disponer del apoyo necesario en el corto plazo, implicará en el mejor de los casos, el deterioro de los huertos los cuales al disminuir su calidad productiva se encaminan a la desaparición. Los atractivos precios de los cultivos agrícolas, y el elevado valor de venta de las tierras, favorecerán el arrancado de plantaciones. Es innegable que este hecho afectará decisivamente la función reguladora que la diversidad productiva ha tenido en la estructura económica regional.

Ref.: En el caso del partido de San Pedro se realizó un análisis multitemporal de información estadística oficial (Censos nacionales agropecuarios, relevamientos realizados por INTA), a los efectos de determinar la evolución de la superficie afectada a los diferentes cultivos intensivos.
A pesar del esfuerzo realizado la crisis se ha agudizado hasta límites que cuestionan la continuidad misma del sector., situación que implicará menor cantidad de jornales ocupados derivando en una profunda crisis social en la región.
Si se reactiva el sector frutícola, se generará una demanda real de mano de obra directa e indirecta, evitando de este modo, la necesidad de recurrir / incrementar los distintos paliativos que representan los planes sociales existentes. No solamente se beneficiaran las empresas, también la sociedad en su conjunto ya que se potenciará la generación de empleo con mano de obra local con la consiguiente distribución de recursos que retornarán a la sociedad como pago de impuestos y compras en comercios locales.
La reactivación de la fruticultura, reivindicará la dignidad tanto del trabajador que gana su propio salario, como la del fruticultor, que ve en su actividad no sólo una forma de vida, sino también el sustento real de él y los suyos.
La crisis que está soportando el sector frutícola obliga a analizar en forma urgente posibles acciones para contrarrestar las dificultades descriptas

OBJETIVO DE CORTO PLAZO
• Conservación de la superficie frutícola en producción
Planteada la situación actual se propone que el Estado, Nacional o Provincial considere la posibilidad de otorgar un subsidio de $ 2500 por hectárea, con lo que se posibilitaría preparar las próximas cosechas, manteniendo así el estado actual de las plantaciones. Cabe destacar que este es un valor promedio que representa el 50% del costo que significa sólo producir la fruta y no contempla los costos de cosecha, empaque y comercialización.
Dichos fondos deberían estar manejados por la Comisión Frutícola Local, la que administrará, controlará y monitoreará la distribución de los mismos.

REGLAMENTO PARA EL OTORGAMIENTO DEL DINERO
Las empresas frutícolas interesadas en acceder a los fondos de referencias, deberán presentar una solicitud, conjuntamente con el proyecto a desarrollar, con un cronograma de trabajos y momentos en que requieren de los fondos subsidiados. Técnicos estatales o privados, (no vinculados con la solicitante), elaboraran un informe sobre el estado de las plantaciones, determinando mediante este si se justifica la aplicación de los fondos requeridos.
Mediante esta información la Comisión Frutícola Local aprobará dicha solicitud, o requerirá al técnico firmante mayor información sobre la presentación, teniendo la potestad de visitar el predio de referencia, y en caso de duda solicitar la evaluación por parte de otro técnico, con el objeto de que a esta no le queden dudas sobre la aprobación o no, de lo solicitado.
Los fondos se otorgarán mediante entregas parciales de acuerdo a un cronograma de trabajo presentado por las solicitantes, donde técnicos no vinculados con la empresa deberán dar por cumplido el tramo del fondo solicitado.
En caso que el subsidio sea destinado a inversiones, se presentará de igual forma el proyecto a desarrollar y se verificará el cumplimiento de las mismas, de acuerdo a la planificación propuesta.
En caso de lograr este primer objetivo, es necesario avanzar sobre objetivos de mediano y largo plazo.


OBJETIVOS DE MEDIANO Y LARGO PLAZO

  • Revalorizar la fruticultura como sector estratégico del aparato productivo nacional, a fin que los representantes del sector integren los organismos estatales y su voz sea escuchada y considerada al momento de la toma de decisiones
  • Renovación, reconversión e incremento de la superficie frutícola, planteada en un marco de total adaptación varietal a los requerimientos del Mercado, y a las condiciones climáticas zonales , buscando que un elevado porcentaje de las variedades en los huertos puedan ser cosechadas previo al periodo de la fuertes heladas invernales. De este modo, en el caso de los cítricos, el productor asegurara fondos para el mantenimiento de su monte y preparación de la próxima cosecha. En el caso de los frutales de carozo tratar de cubrir con su producción los periodos donde la zona tiene menos competencia, buscar variedades de elevada capacidad productiva, con ciclos florales tardíos para evitar la defensa de las mismas abaratando así los costos de producción y minimización de los riesgos. Para ello se proponen líneas especiales de créditos con tasas subsidiadas y períodos de gracia acordes a los ciclos de producción.
  • Es necesario desarrollar programas fitosanitarios en conjunto con Autoridades Provinciales / Nacionales que permitan el control plagas presentes en nuestra zona que impiden que el producido ingrese en provincias que han establecido barreras sanitarias
  • Con duraznos y cítricos zonales se han hecho exitosas experiencia de industrialización tradicional y no tradicional de los mismos. Los trabajos llevados cabo por técnicos de la Universidad de Lujan abren una importante posibilidad para el aprovechamiento total de lo cosechado. Esto tendría un doble beneficio: Por un lado permitiría regular los envíos al mercado en función de los precios, asegurando también el total cumplimiento de patrones de calidad óptima, ya que toda fruta que no reúna estas condiciones se derivaría a la industria. Por otra parte la industria podría absorber ante fenómenos climáticos adversos (Granizadas/Heladas) una parte significativa de la producción.
  • Alentar el consumo de frutas, destacando la importancia de la misma sobre la salud tratando de contrarrestar el uso que lácteos y otros productos hacen de la imagen de la fruta para desplazarla del consumo. Sobre el particular cabe mencionar que países con gran tradición frutícola como es España esta legislando sobre el particular.

Es evidente que los aspectos considerados en los puntos anteriores son de relevante interés y el abarcar los mismos generaría una política frutícola que sin duda acarreará beneficios a la región, otorgándole “Identidad Propia” con la generación de una elevada cantidad de puestos de trabajo.

 

 
 
 
 
 
 
 
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